Muchas veces se ha oído el clásico diálogo acerca de la existencia de
Dios (
Yahveh) y el diablo (
Lucifer). Gran dilema, la madre de todas las preguntas. Aunque es una pregunta sin respuesta.

Aunque se nos apareciera un simpático viejecillo con barba y un triángulo detrás de la nuca obrando
milagros por doquier, sin ton ni son y afirmando su divinidad, no podríamos estar seguros de que fuera el Dios Creador de todo el universo y los demás si los hay... No podríamos saber si es un dios o un extraterrestre, con su avanzada e inverosímil tecnología, jugando a David Copperfield con esa primitiva raza que somos. Según el método de
Guillermo de Occam la segunda hipótesis es más válida y probable que la primera.
Lo que sí creo que puedo demostrar, o almenos argumentar de forma lógica, es que, según la definición de Dios que nos da el
cristianismo, Dios y Satán deberían ser la misma persona.
(Ahora viene cuando algún creyente maldice mi sangre)
Me explicaré: Dios controla todo lo que ocurre en cualquier lugar y momento del universo, todo lo que ocurre es por su voluntad y consentimiento, ha creado un mecanismo de relojería
determinista del que no hay salida, todo ocurre, ha ocurrido y ocurrirá según su voluntad. Somos actores que seguimos un papel sin percatarnos de ello (sic).
En esta mecánica determinista, dentro del Todo, también entran los
ángeles y el Diablo. Todo lo que este último hace o deja de hacer, lo hace por voluntad de Dios. El pobre diablo no es más que un esbirro, que hace el trabajo sucio y se lleva el mal nombre, mientras el capo mantiene su buena fama y recibe los beneficios, al tener todo el monopolio: ha creado el mismo la única competencia a su empresa original. ¿Quíen es el malvado entonces?
Tanto en los imperios divinos como en los terrenales siempre hay capos y secuaces, y se rigen por las mismas normas. Y tanto en unos imperios como en los otros, siempre estamos de por medio, pringando. Con un poco de jeta, contactos y malas artes, podríamos llegar a ser un capo de la mafia pero, ¿que hay que hacer para ser dios?
Supongo que, al igual que para ser mafioso, eso no se puede estudiar en la
UNED. Imaginad lo complicadas que serían sus asignaturas, por no hablar de las prácticas:
- Creación y destrucción de universos.
- Biología aplicada: Clonación a partir de costillas.
- Física Cuántica: Creación de Luces y sombras.
- Química: Transmutación de elementos, creación de Agua y Aire.
- Zoología: Creación de aves, peces y demás animales terrestres e hidrestres.
- ...
Además, creo que serían tan pocos los aprobados que tendrían que bajar mucho la nota de corte para que no quedase la carrera desierta. Eso sí, debe tener un montón de salidas tras crear tu propio universo lleno de seres que te adoran, y los que no, a la parrilla saben mejor.
Para terminar el post filosófico-surrealista de hoy, una última ironía. Un "chiste" que he leído hoy en la Red y me ha hecho gracia :
¿El infierno es exotérmico o endotérmico?
(Caso real de examen de termodinámica en Físicas - Valladolid).
Un profesor -un poco cachondo- de Termodinámica había preparado un examen para sus alumnos, con una sola pregunta:
"¿Es el Infierno exotérmico (emite calor) o endotérmico (absorbe calor)?. Justifica tu respuesta."
La mayor parte de los estudiantes escribieron su respuesta basándose en la Ley de Boyle-Mariotte (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime) o alguna variante.
Un estudiante, sin embargo, respondió lo siguiente:
Primero necesitamos saber cómo varía en el tiempo la masa del Infierno. Así, necesitamos saber la frecuencia con la que las almas entran en él y la frecuencia con la que salen. Opino que podemos asumir sin ninguna duda que, una vez que un alma ha entrado en el Infierno, ya no sale nunca más. Por tanto, no hay frecuencia de salida.
Para calcular cuantas almas entran en el Infierno, tengamos en cuenta las distintas religiones que existen hoy en día en el mundo. La mayoría de estas religiones afirman que si no eres miembro de ella, irás al Infierno.
Debido a que hay más de una de estas religiones y teniendo en cuenta que una persona no pertenece a más de una religión al mismo tiempo, podemos afirmar que toda la gente y todas sus almas van al Infierno. Con las tasas de natalidad y mortalidad llegamos a la conclusión de que el número de almas que ingresan en el Infierno crece exponencialmente.
Ahora bien, veamos la variación del volumen del Infierno: siguiendo la ley de Boyle, se establece que, para que la temperatura y la presión en el Infierno permanezcan invariables, el volumen de éste se tiene que expandir según se van añadiendo almas. Esto nos da dos posibilidades:
1.- Si el Infierno se expande a una velocidad más baja que la frecuencia a la que entran las almas, entonces la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarán hasta que éste reviente.
2.- Por supuesto, si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la frecuencia de entrada de almas, entonces la temperatura y la presión caerán hasta que éste se congele.
Así pues, ¿cuál es la conclusión?
Si aceptamos el postulado que enunció mi compañera Rocío López en el primer año de la carrera, y que decía: "El Infierno se congelará antes de que yo me acueste contigo", y dado el hecho de que todavía no lo he conseguido, entonces el enunciado número 2 no puede ser cierto, así que la respuesta es: EL INFIERNO ES EXOTÉRMICO.
El alumno obtuvo Matrícula de Honor
P.D.: si non e vero, e ben trobato
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